'2 Broke Girls', la vagina, el pene y la caca de caballo

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Comienza un capítulo de ‘2 Broke Girls‘. Antes de que la barra del VLC Player haya podido quitarse ya hay una broma sobre un trío y sobre quién comió qué en ese encuentro sexual; y antes de poder colocar el cojín para acomodarme en el sofá, Max ya ha hecho una referencia a cuánto disfruta de su vibrador vaginal. Sólo han pasado cuarenta segundos, la cabecera aún no ha hecho acto de presencia y ni siquiera se ha planteado el argumento sobre el que girará el capítulo. Ni falta que hace.

2 Broke Girls‘ es cutre, zafia, bruta y barriobajera. En condiciones normales, nos repugnaría tanto como ‘Dos Hombres y Medio’, pero sin embargo tiene “un no sé qué que qué sé yo” que te pega a la pantalla, así sin más. Es la historia de dos chicas completamente opuestas a las que la vida ha unido, que intentan abrirse paso montando su propio negocio de magdalenas. Caroline duerme en una cama-vagina, Max adora a su vibrador tanto como a su propia existencia, y ambas cocinan magdalenas a dos metros de distancia de donde caga su caballo.

Al comenzar la temporada, era una de esas que tenía pre-descartada, la típica serie que ves sabiendo que no te va a gustar, y a la que sólo echas un vistazo porque quieres tener una idea completa de qué nos tienen preparado para este año. En efecto, lo tiene todo para desagradar, una factura paupérrima, decorados excesivamente cutres, fallos de raccord a montones, estilo noventero, clichés de libro y unas actrices que hasta se ríen cuando sueltan sus bromas. Es una pachanga entre colegas más que una serie, y quizá sea esa espontaneidad y el shock fálico-vaginal lo que la convierte en la mejor comedia estrenada este año.

El punto fuerte está, por supuesto, en el choque de sus dos protagonistas principales: Max (Kat Dennings), que hace lo que puede por esconder los dos melones que le aplastan la garganta; y Caroline, que en cualquier momento empieza a ladrar de tanto que se parece a un perro afgano (obviando el hecho de que es la versión yanki de nuestra Norma Ruiz, que ahora se dedica a hacer de Rocío Dúrcal en la TV movie de Telecinco). Y a ellos se unen unos secundarios igual de chabacanos e inocentes, que complementan de forma estupenda a las chicas sin que sean del todo imprescindibles. Con mención especial a los gemelos “Brangelina” y su madre. ESA madre.

El problema viene cuando intentan ponerse sentimentales, cuando le dan cancha a la cara de niña buena de Caroline e intentan que Max deje de ser una zorra sin escrúpulos, convirtiéndola en una enamoradiza con sentimientos. Suerte que esos momentos son muy puntuales. En cualquier caso, si no la habéis visto, que no os engañe todo esto que os acabo de soltar; ’2 Broke Girls’ también está repleta de referencias a la actualidad, manteniendo una cruzada particular contra todo lo que tenga que ver con lo hipster. Vamos, que es la comedia del año. Eso sí, o la amas o la odias, aquí no hay término medio.

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