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'The Great British Bake Off', el fenómeno de la televisión británica que BBC ha perdido
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'The Great British Bake Off', el fenómeno de la televisión británica que BBC ha perdido

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Los espectadores del Reino Unido se tomaban ayer el té de la tarde con una noticia sorprendente: 'The Great British Bake Off', un concurso de reposteros aficionados que es uno de los mayores fenómenos de su televisión, abandonaba la BBC, donde se ha emitido desde 2010, para pasar a emitirse el año que viene en Channel 4. BBC, además, acaba de estrenar la nueva temporada del programa y, para más agravio, ninguno de sus cuatro presentadores fue informado de la mudanza a una nueva cadena.

Según apuntaba, entre otros, The Guardian, la productora del espacio pedía un notable aumento de la cuota que BBC paga por cada episodio, algo que la cadena pública aseguraba que no podía hacer. Así que esos diez millones de espectadores que vieron el primer programa de la séptima entrega, el pasado 24 de agosto, se mudarán en 2017 a Channel 4. ¿Pero qué tiene 'The Great British Bake Off' para ser este éxito, y para tener versiones en lugares tan dispares como Italia, Brasil, Sudáfrica o Noruega?

La receta de 'The Great British Bake Off'

A España, curiosamente, no ha llegado todavía este formato, tal vez porque no tenemos tanto interés por los postres y las tartas como los británicos, pero su mecánica es muy sencilla para cualquiera que siga, por ejemplo, 'MasterChef'. Hay doce concursantes que son gente corriente, de todas las edades y todas las extracciones sociales, y en cada programa se enfrentan a tres retos. Tienen que hacer la mejor de sus recetas personales (Signature Challenge), demostrar sus conocimientos técnicos siguiendo una receta con instrucciones mínimas (Technical Challenge) y hornear una tarta final en la que tienen que demostrar lo que saben (Showstopper Challenge).

El programa muestra unas animaciones del postre que los concursantes tienen que hacer, y éstos pueden ser desde galletas, tartas de frutas, pan o jaffa cakes, esos bizcochitos esponjosos con mermelada de naranja, habitualmente, y cobertura de chocolate. Todas las creaciones de los concursantes son juzgadas por Mary Berry, algo así como la Martha Stewart repostera británica, y el chef Paul Hollywood, y el programa está presentado por dos comediantes, Sue Perkins y Mel Giedroyc, que aportan sus toques sarcásticos.

Inicialmente, cuando 'Bake Off' debutó en BBC Two, no parecía que fuera a ser el fenómeno que es hoy. El propio Hollywood explicaba a The Guardian lo improbable del concepto: "Así que tenemos a este gordo scouser (del condado de Merseyside) y a esta señora pija del sur, y tenemos a un par de comediantes que hace tiempo que no salen en televisión y los metemos en una tienda con doce reposteros". Pero para los más de diez millones de espectadores que siguen el programa (grabado, no es en directo), es más fascinante de lo que para nosotros es 'Gran Hermano'.

Una obsesión nacional

Libros Bake Off

El cambio de 'The Great British Bake Off' a Channel 4 es el equivalente a cuando Telecinco se llevó 'Operación Triunfo' de TVE. BBC pierde un espacio que consideraba una de sus piedras de toque, además de un fenómeno de audiencia con infinitas posibilidades de explotación comercial. Hay libros de todo tipo, spin off para niños y para reposteros famosos ('Bake Off: Crème de la crème'), y un especial que se emite después del programa de la semana, 'An extra slice', y que muestra cosas que no se han visto dentro de la tienda y otro contenido extra.

'Bake Off' puede llegar a ser una obsesión nacional de los británicos. Una polémica en la edición de hace un par de años porque una concursante quitó de la nevera una tarta helada de otro participante estuvo discutiéndose durante semanas en todos los medios del país (el escándalo del Baked Alaska, o Bingate), y el año pasado, el final de la temporada tuvo la mayor audiencia del año en la televisión británica, con 14,5 millones de espectadores. Ni siquiera 'The X Factor' se acerca a esas cifras, o sólo lo hizo una vez, en 2010.

'The Great British Bake Off' conecta con los valores de la campiña inglesa y, tal vez, ahí radique su éxito

En la grabación de la edición de este otoño, los paparazzi se apostaron en los alrededores de la tienda que 'Bake Off' monta en los terrenos de Welford Park, que fue en tiempos un coto de caza de Enrique VIII, para intentar conseguir fotos de los nuevos concursantes, algo que el programa solucionó vistiendo a todo el personal con los delantales de los participantes. Éstos pueden conseguir contratos para escribir libros y apariciones en televisión y radio incluso aunque los eliminen en la segunda semana, y siempre que 'The Great British Bake Off' está en emisión, suben las ventas de harina y chocolate en polvo.

El éxito de lo amable

Bakeoff7

'Bake Off' es un programa que traspasa generaciones, que ven desde las señoras de pueblo en el Yorkshire profundo a los londinenses más cosmopolitas, y que logra transmitir los valores idealizados de la campiña inglesa, de las competiciones locales de repostería o de jardinería, de invitar a tus vecinos a tomar té con sandwiches de pepino y scones. Ahí está también parte del éxito de series como 'Grantchester', que #0 ha estado emitiendo este verano.

En The Independent iban un poco más allá y situaban el secreto del éxito del concurso-reality en que es un programa de gente simpática y agradable: "Es televisión amable, donde los presentadores son considerados y los concursantes, diversos e interesantes, son tratados con educación y respeto por los productores". Puede haber momentos de drama cuando, al sacar un bizcocho del horno, éste se ha quedado crudo, pero rara vez hay puñaladas por la espalda y tácticas para desestabilizar a los rivales.

Son los comentarios y los dobles sentidos que las dos presentadoras utilizan lo único susceptible de poder ser considerado, a veces, un poco de mal gusto, porque la manera más "dura" de Mary Berry para criticar los postres es decir, por ejemplo, que las tartas han quedado irregulares o que su parte de abajo está empapada. Y ese "soggy bottom" es justo lo que los concursantes temen oír. ¿Podría un programa así triunfar en España?

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