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Tal y como está la televisión últimamente, aguantar en antena once años es de Record Guiness. Quizá el éxito de Saber y Ganar se deba al empuje del incombustible Jordi Hurtado. Por él no pasan los años, ni por sus bromas. Toda la vida haciendo los mismos chistes y las mismas imitaciones espantosas. Parte del éxito se puede también atribuir a la franja horaria y a que se emite en La 2, una cadena en la que no son muy exigentes con la audiencia.

Lo cierto es que, a diferencia del resto de concursos, Saber y Ganar plantea cuestiones de un nivel cultural superior a la media y, además, no entrega premios millonarios a las primeras de cambio. Se puede conseguir una buena cantidad pero para eso hace falta mantenerse en el programa un buen número de días. Es decir, hace falta un esfuerzo real y continuado.

La estructura del programa ha variado poco en estos once años primándose siempre los conocimientos por encima de las novedades televisivas inherentes a la mayoría de programas a cada cambio de temporada. Es posible haberse enganchado al programa y desenganchado varias veces sin haber notado apenas diferencias entre unas épocas y otras. Quizá la sección más floja sea la de la azafata Pilar, una azafata nada tópica cuyo papel consiste en presentar las pruebas, muy fáciles, para los espectadores.

Saber y ganar puede considerarse ya un clásico y aunque no haga audiencias millonarias a La 2 le conviene mantener en antena un programa de prestigio y muy consolidado. Quizá sea uno de los pocos programas de La 2 que se ajustan verdaderamente a la imagen que debe transmitir una televisión pública.

En ¡Vaya Tele! | Saber y Ganar cumple 10 años

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