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“Ven a jugar al juego de la oca, ven a jugar con nuestra oca loca, di cuá-cuá y así una oca serás…” Probablemente uno de los estribillos más machacones de la televisión. Pero que daba paso a un divertido programa de entretenimiento.

El Gran Juego de la Oca fué el programa que sirvió a Emilio Aragón, cabeza visible de los inicios de Telecinco a principios de los 90 con sus múltiples VIP’s, para pasarse a la “gran rival”, Antena 3, acompañado de Lydia Bosch.

La esencia del programa era un juego de la oca en un tablero gigante montado en el plató, donde las casillas encerraban (además de las habituales del juego de mesa) algunas sorpresas en forma de pruebas que, en su mayoría, tenían un componente físico o de habilidad, para lo cual se servían de aparatosos decorados que incluían una piscina o una jaula para una pelea.

El programa tenía un desarrollo ágil y espectácular. La propia dinámica del programa permitía un componente “aleatorio” en la composición de cada programa (algunas pruebas podían salir, otras no…), y además las pruebas se iban desarrollando una tras otra. El componente de espectacularidad venía apoyado por los decorados, con profusión de agua, fuego, saltos… El público integrado en el escenario y el barullo provocado acababan por completar el panorama.

Creo que la primera etapa del programa funcionó muy bien gracias al propio Emilio Aragón, a quien hay que reconocerle un talento innato (y además trabajado) como showman y entertainer. Y también a su complicidad con Lydia Bosch, con quien hizo poco después la archifamosa Médico de Familia. Las etapas posteriores, lideradas por Pepe Navarro o Andrés Caparrós, no tuvieron el mismo encanto. Quizás es que se pasó su época pero lo cierto es que tanto la idea como su desarrollo proporcionaban un verdadero programa de entretenimiento “sano” como creo que hace tiempo que no se ven.

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