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Maracaná

La televisión española ha dejado unos cuantos ejemplos de cómo hacer programas sobre deporte, unos buenos y otros malos. Aprovechando que hace poco Marina le dedicaba elogios al magnífico ‘Informe Robinson’, hemos aprovechado para echar una mirada a aquellos programas que nos han dejado huella. Mañana hablaremos de los mejores, por aquello de acabar la semana con buen sabor de boca, pero no todo ha sido bueno. De hecho, ha habido unos cuantos programas mediocres y, otros que se pueden calificar directamente de engendros.

Vamos hoy con ellos, con algunos de los peores programas deportivos de la televisión recientes. Curiosamente, son todos de fútbol, pero no hay por qué sacar correlaciones. ¿O sí?

‘El Tirachinas con José Antonio Abellán’

Cuando Popular TV se puso en marcha, quienes dirigían la emisora de la COPE tenían esperanzas en conseguir, con poquísimo presupuesto y pidiendo esfuerzos extras a sus trabajadores, que la cadena se convirtiese en referente televisivo de los oyentes de la radio. Y, entre otras cosas, quisieron aprovechar el ¿tirón? de José Antonio Abellán para emitir, todos los domingos por la noche, su Tirachinas en directo.

No, en serio, ¿alguien esperaba que tuviese éxito eso de poner un par de cámaras en el estudio de la radio y emitir el mismo programa de COPE en televisión sin imágenes extra? Una cosa es ahorrar dinero y otra esperar que, aún así, puedas hacer televisión dentro de lo humanamente soportable. ‘El Tirachinas’ fue la esencia de lo cutre y digno ejemplo de la cadena en la que se emitía. Pues si no teníais bastante, después se añadió la retransmisión de ‘La tertulia’.

Quién sería el lumbreras…

‘Maracaná’

Se vendía este estreno de Cuatro como la continuación de las delicias de ‘El día Después’, y para eso convencieron a Michael Robinson para que estuviera por allí. En realidad, es el programa que demuestra que Telecinco y Cuatro también podían estar haciendo cosas similares antes de la fusión: Florentino Fernández Carlos Latre haciendo tonterías sin gracia, Paco González absolutamente perdido, Pablo Motos con lo de siempre, Tomás Guasch siendo Tomás Guasch, y muy, muy, muy, MUY poco fútbol.

Entre sus hitos, un reportaje sobre el Festival de Cine Pornográfico de Barcelona… sin relacionarlo con el fútbol.

‘Goles son amores’

El antecedente más claro de ‘Maracaná’. Telecinco, durante la primera mitad de los 90, quiso meter el pie en el fútbol. Lo intentó de todas las formas posibles, incluso emitiendo ligas extranjeras (¡Pressing fútbol!), pero, al no poder acceder a los derechos televisivos españoles, acabó dándose de bruces con la realidad una y otra vez.

En uno de sus intentos, alguien en la cadena amiga pensó que darle a Manolo Escobar un programa deportivo era un gran idea. Supongo que seguiría la línea de razonamiento por la que si podían inundar la programación de Emilio Aragón a todas horas, ¿cómo no iba a encajar Manolo? Obviamente, aquello no funcionó: humor chusco, ambiente verbenero, las Cacao Maravillao, Loreto Valverde, actuaciones “estelares” variadas…

Estaban todos y parecían insuperables. Años después, otros Manolos harían bueno al pobre Manolo Escobar dándole una vuelta de tuerca a los informativos deportivos españoles, bromas con mendigos incluidas.

Club de fútbol

El primer intento de Josep Pedrerol de pegar el petardazo apuntando a la locura y el enésimo de TVE de poner en marcha un programa de fútbol con el que reverdecer los éxitos de las noches de domingo y su ‘Estudio Estadio’. Mezclando los goles, con el análisis de la polémica y una tertulia moderada, el problema de ‘Club de Fútbol’ estaba en ser un programa aburridísimo, pesado como pocos programas de resumen de goles de la jornada pueden ser. ¡Si hasta querían que Benito Floro tuviese chispa!

Queda, en todo caso, como ejemplo de que Pedrerol ya sabía ser borde y andaba pidiendo un look más agresivo. También de que quien contrató a los tertulianos, incluido al Loco Gatti, debería recibir un premio por su vista en Recursos Humanos.

Punto Pelota

Eso de trasladar el formato a la televisión de las tertulias políticas y del corazón, incluidos sus análisis sesgados y cejijuntos, sus gritos, su crispación y en última instancia, su mediocridad es algo que se les podría ocurrir a muchos pero que tiene todo el sentido que sólo haya fructificado en Intereconomía (por ser un formato que va muy en la línea, también en lo que a costes se refiere).

Fijaos que he estado a punto de meterlo como un “Hors Categorie, un programa que no podemos calificar del todo como engendro porque tiene algo absorbente pese a que sabemos que es el ‘Sálvame’ del Deporte, cambiando a Belén Esteban por Tomás Roncero, ¿el príncipe del pueblo madridista? Es tal la cantidad de sandeces que se debaten a diario, y el tono está tan fuera de control (sí, hasta para Intereconomía), que tiene algo de programa dadaísta rebelado frente al canon burgués instaurado en los 90 por ‘El día después’.

En ¡Vaya Tele! | ‘Informe Robinson’, así se trata el deporte en televisión

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