Me gustaba más El Hormiguero de los domingos

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Cuando se supo que El Hormiguero pasaba a ser diario (y por el mismo dinero, como decían en la promo), me alegré. Fui fiel a la cita dominical semana a semana porque era una alternativa diferente y saludable a los inevitables telefilms que programaban el resto de cadenas. Un programa con sentido del humor, ironía y crítica. Aunque los invitados no fuesen nada del otro mundo, lograban sacarles punta mediante chistes bastante discretos. En los experimentos de Flipy participaba incluso el público, como cuando hicieron aquel fantástico altavoz humano. En general, era un programa más familiar y quizá fuera por el horario pero el efecto Gestmusic estaba bastante controlado.

Con el paso del programa a diario han perdido frescura y, sobre todo ironía. La mayoría de los chistes son burdos y se montan una extraña complicidad con el invitado que me parece muy poco graciosa. Anoche intenté darle una nueva oportunidad pero la entrevista a El Dioni acabó con todas mis buenas intenciones. Todos riéndole las gracias a un señor cuyo único mérito fue atracar un furgón blindado y pegarse la vida padre en Brasil. Tampoco conecté con el enfoque que le dieron a la participación de Melendi en el programa, orientada al lavado de imagen vía humor con chistes de borrachos. Aluciné con el trato demasiado respetuoso que le dieron a Ramoncín (me niego a llamar Ramón a este señor), que se sintió libre para lanzar su proclama de artista afectado por el pirateo.

Me sigue gustando la sección de Ajenjo y Cigarro y aunque les dedican poco tiempo gracias a ellos hemos descubierto webs de famosos que son toda una experiencia paranormal. Creo que a Marron se le está sacando muy poco partido. Hecho de menos el trueque de Jandro y los monólogos de Piedrahita. Me molesta el jaleo constante, las oleadas musicales y la participación del público en los momentos del tipo “codo o culo” me resulta ridícula. No acabo de conectar con el humor de Toño, el diablo sobre ruedas, cuyos chistes me parecen a menudo demasiado flojos.

En resumen, que un programa con periodicidad semanal y en un horario de tarde que les obligaba a ser más amables se ha convertido en un programa diario en el que el horario nocturno parece concederles licencia para llevar a cabo cualquier barbaridad que se les ocurra, por poca gracia que tenga. Es una pena porque el equipo tiene calidad para hacer algo mejor, pero es difícil mantener unos mínimos con un programa diario de esta envergadura.

En ¡Vaya Tele! | Los Morancos en El Hormiguero, sin ninguna gracia

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