Agravios comparativos

Susana Alosete 11 de octubre de 2005 4 comentarios

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9:00 de la mañana, llueve, atasco en Madrid, la radio con su soniquete habitual y a mí me da por recordar los tiempos en los que la radio nocturna estaba llena de programas en los que la gente llamaba para contar sus historias más sórdidas. No sé si estos programas siguen existiendo y lo cierto es que nunca los he escuchado (nunca he sido propensa al insomnio, más bien bastante ceporrillo) pero a todos nos han contado alguna de estas historias que se escuchaban en programas como Hablar por hablar de Gemma Nierga o En tu casa o en la mía de Lorena Berdún.

Estos programas, precursores de los actuales Diarios de Patricia o aquel late night que presentaba Cristina Tárrega, nunca fueron denostados como lo son ahora sus hermanos televisivos, es más, su éxito los encumbró a lo más alto de la radio como fenómeno sociológico.

¿Por qué razón en la radio valen y en la televisión no? Creo que la diferencia está en la hipocresía de la sociedad, si no vemos la realidad de forma cruda, delante de unas cámaras, si es tan solo una voz en la noche, al otro lado de un receptor de radio en la clandestinidad de una noche de insomnio, no parece tan malo como verlo a las siete de la tarde con brazos y piernas sentado en tu salón.

Es posible que la hora no sea la más adecuada pero, por algún motivo que aun desconozco, se ha decidido prejuzgar la televisión como algo naturalmente malo y cosas como esta me hacen darme cuenta… no sé, debe ser la lluvia que me reblandece la sesera… bienvenidos.

Comentarios

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    Bueno, también está el tema del horario. Un late night no es accesible para la infancia y el diario de Patricia está en mitad de la tarde.

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    Yo no lo veo igual. En uno te pones delante de toda España, poniéndote en evidencia y mostrando tu cara, intentando seguramente conseguir tu minuto de gloria.

    En el otro eres anónimo, no eres nadie para el radioyente, eres una voz que cuenta una historia y que, una vez termines de contarla, nadie volverá a saber de ti.

    Yo no me atrevería a comparar el Diario de Patricia con Hablar por hablar...

  • 3 Avatar

    Quizá las motivaciones de quienes están de un lado sean distintas, pero las de aquellos que lo ven o lo escuchan son las mismas: el morbo, y por alguna extraña razón disculpamos a los morbosos de un lado y no a los del otro y eso es lo que pretendo destacar como agravio comparativo.

  • 4 Avatar

    A mi me parece igual de mal tanto en la radio como en la tele. Para mi el problema es que (por ahora) solo hay 5 cadenas nacionales y que 3 me echen programas de ese tipo, frente a la radio, que hay decenas de emisoras para unos pocos programas de esos. Resumiendo, que si te sientas por la tarde a desconectar un poco viendo la tele, acabas apagandola.

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